recetas y métodos


 

Si uno sabe lo que quiere cocinar le resultará muy útil aplicar una receta, aunque inevitablemente, durante el proceso y a la vista del resultado, aprenderá y aplicará otras recetas hasta dar con la suya propia. Los humanos somos así, por mucho que nos rijamos por reglas y que nos esforcemos en seguirlas no podemos evitar cuestionarlas, trasgredirlas, enmendarlas. Que no nos engañen las apariencias, si hay montado un tinglado tan complejo para someternos es que no somos fácilmente reductibles.

 

 

Pero si no tengo ni idea de qué quiero cocinar, de poco me sirven las recetas, y lo sensato será centrarse en los ingredientes y echarle fantasía – que de eso no nos falta a estos mamíferos. Ya no valen estratégias y habrá que conformarse con las tácticas nacidas de la experiencia.

 

Pero aún más, puedo no querer en absoluto cocinar, ni aún haciendo participe al pollo de la salsa con la que quiere ser cocinado. Así que igual, al verme de pronto con un pollo en la cocina me da por buscar recetas, métodos, de cómo domesticar al pollo, o si son muy progres de como convivir con él. Pero el problema es que yo no tengo ni idea de qué quiero hacer con el pollo, y sospecho que el pollo pueda tener intenciones propias y sus propios deseos. Me doy cuenta de que no sé qué es un pollo y en vez de buscar recetas intento conocer a este pollo que parece va a ser mi compañero, comprenderlo, complacerlo en la medida de lo posible, y para eso juego y charlo con él, retozamos, nos nutrimos. También consulto bibliografía y contrasto pareceres, pero ya no en busca de métodos, de caminos, sino de principios sólidos y verdades evidentes… y se buscan y no se dejan de buscar porque de otro modo no serían sólidos ni evidentes. Imaginemos que descubro, oh terror, que yo fui también un día un pollo, que todos comenzamos nuestra vida siendo pollos… ante tal oportunidad, la posibilidad de llegar a saber quiénes somos de veras, respetando y confiando en los pollos, cuidándolos, observándolos, cuestionándonos como gallos y gallinas para participar de la maravilla de ser pollo, cómo se le ocurre a nadie educar a los pollos para convertirlos en gallos y gallinas, de corral en pepitoria o industriales precocinados, que para el caso… por qué querer convertir al pollo en el gallo o gallina que yo no puede ser, o que ya soy, por qué no aprovechar egoístamente esta oportunidad de saber qué le pasó al pollo que fuí, y para eso sólo hace falta respeto, confianza, atención.... y ganas.